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LOCA LOCA NOTARÍA
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          EL (OFICIAL) MULTIUSOS
 Antonio Arnaldo | Oficial de Notaría
 Hola compañeros, demás está deciros que en esta vida, y en concreto en esta profesión, mejor te irá cuanto más dé la mata, o lo que es lo mismo, cuanto más pongas el culo y lo puedas mantener en pompa. Pues bien, a mí me gusta verme como un empleado todoterreno, que lo mis- mo da paʼ un roto que paʼ un descosio, y aunque versátil, este humilde Oficial de 2.a, al final, termina haciendo todo lo que le pongan por delante, o por detrás.
Uno de estos martes de agosto, con parte de la planti- lla de vacaciones, no intuía yo lo que se me venía encima. Anita —la de recepción— estaba de vacaciones, así que Jorge —el de Pólizas— hacía sus veces, claro está, que sin su gracia y contorno contundente. Será un milagro si a final de mes conservamos algún cliente. Emilio – el Ofi- cialista, o como lo llamamos ahora, “infartoman” seguía de baja, así que solo estábamos la Oficiala y yo. ¡Ah!, y ol­ vidaba a Carmen –la de Copias­, pero ella está en el sub­ suelo (el protocolo y las fotocopiadadoras, tenemos dos, están en una planta semisótano). Bajar allí es como des­ cender al mismísimo Infierno, porque el aire acondiciona­ do no va bien, y la pobre Carmen ha puesto dos ventilado­ res gigantes que lo único que hacen es mover el aire caliente de un lado para otro generando una calima asfi­ xiante. Con el tiempo estoy convencido de que terminará mutando.
Así las cosas, a las nueve en punto, como el reloj suizo que viste (un Rolex President de oro, un pelín hortera para mi gusto, pero a pretencioso no hay quien le gane), apareció puntual por la puerta mi don Carlos. —¡Antonio!—, me dijo. —A los de los préstamos me los informas tú, pero rapidito, no te enrolles. Que te firmen las actas, y las leches esas, y mañana sin falta, firmamos las hipotecas­. Le hubiese dicho a las órdenes mi general, sino hubiese estado tan preocu­ pado por apretar el ojete y no cagarme encima. Un “buenos días” bastó.
Ya habíamos firmado varios préstamos tras la entrada en vigor de la nueva ley1, y tras el caos inicial, empezabamos a coger ritmo. Yo, como buen oficial que me considero, estaba preparado. Me había leído la ley, el libro de Car- men2, las instrucciones y circulares de la Dirección Gene- ral, había hecho el curso on line de Ancert para manejar la plataforma, había confeccionado mi modelo de Acta Previa (porque a mi Carlos le gusta el producto casero), descarga­ do los tipos de test, etc. Me sentía satisfecho y seguro de mí mismo. Así que esa mañana recibí a una pareja de recién de
1 Ley 5/2019, de 15 de marzo, reguladora de los contratos de crédito inmobiliario.
2 García Berbel, Carmen, “Apuntes sobre la ley 5/2019, de 15 de marzo, reguladora de los contratos de crédito inmobiliario”, Feapen, 2019.
             
























































































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