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EDITORIAL
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            Notarios y registradores, dos cuerpos, un objetivo común
Desde hace tiempo se viene hablando de la necesidad de reformar el sistema de seguridad jurídica preventi- va. Esto es debido principalmente a los desencuentros y rivalidades entre los cuerpos de notarios y registradores que en vez de ser conscientes de la gran valía del uno y del otro, y del valor complementario que suponen, han decido querer ser más importante el uno que el otro, lu- chando como niños a ver quién tiene más razón...
El notario y el notariado están siendo objeto y sujeto de un profundo cambio. Los poderes públicos se han empeza- do a percatar, de la profunda importancia de la fe pública como instrumento de la libertad y seguridad del ciudadano.
La seguridad es una sensación que buscamos por ins- tinto y por eso la Ley ofrece mecanismos e instituciones que se orientan a conseguirla. A mayor se-
guridad, mayor confianza y mejor funcio-
to privado ya que ningún notario lo habría autorizado. La escritura pública notarial, por sus especiales característi- cas, es el medio de prueba más potente de un acuerdo de voluntades. Da certeza a la relación jurídica que, para lo sucesivo, se considera inatacable. El notario de tipo lati- no al autorizar el documento público realiza un control del documento en su totalidad. La escritura pública dis- minuye el conflicto entre las partes. Notaria abierta, juz- gado cerrado.
Como elemento complementario en materia inmobilia- ria está el Registro de la Propiedad, que es la institución encargada de dar publicidad a la propiedad sobre bienes inmuebles, y a los derechos y cargas que recaen sobre ellos. Su misión es publicar titularidades y gravámenes,
    namiento económico, político y jurídico.
De siempre el debate sobre la seguridad jurídica preventiva ha sido una materia compleja. Se trata sencillamente de expli- car por qué existen los notarios y Registra- dores, y de si efectivamente existe o no duplicidad en sus funciones.
Ha llegado la hora del diálogo
como hipotecas o embargos. Se trata de un registro voluntario, salvo en casos excep- cionales.
Todo el “sistema de seguridad jurídica” está integrado y equilibrado por ambas ins- tituciones, se trata de un sistema bien en- grasado que no podría funcionar en perfec- ta armonía sin todas sus piezas. Las funciones notarial y registral no se solapan sino que se complementan.
  A dia de hoy, en el mundo existen principalmente dos sistemas de seguridad jurídica, el sistema anglosajón y el sistema latino-germánico.
En el sistema “anglosajón” el Estado renuncia al con- trol previo. Existe la figura del “public notary”, que única- mente legitima las firmas de los otorgantes y de sus abo- gados, pero no tiene control sobre el contenido del documento, ni ejerce labor de asesoramiento ni de inter- pretación, ni hay juicio de capacidad o legitimación, ni colaboración con las Administraciones Públicas, ni con- trola el posible blanqueo de capitales o la financiación del terrorismo. Como complemento a este sistema, exis- ten las aseguradoras que realizan los llamados “seguros de títulos”. Es decir, que cuando el sistema falla y no se puede proteger la propiedad, el perjudicado puede acu- dir a una compañía aseguradora que le indemnizará por daños y perjuicios. El sistema anglosajón indemniza, no garantiza. Si alguien vende el Palacio de Buckingham, después serán los jueces los que determinarán si la venta ha sido correcta, encarcelar al “vendedor impostor”, y la aseguradora la que tendrá que indemnizar al “inocente comprador”.
En el sistema “latino”, todo es muy distinto, no se po- dría haber vendido el citado palacio sino en un documen-
Es este sistema de seguridad jurídica preventiva, es el punto esencial diferenciador con otros sistemas jurídicos de corte anglosajón. En éstos la inseguridad de los títu- los, la continua utilización del precedente, la ausencia del documento público son elementos en sí generadores de conflictos y de una judicialización entre otros campos en el tráfico jurídico civil y mercantil.
Los dos sistemas, anglosajón y latino, proporcionan se- guridad, pero su naturaleza es muy diferente: no es lo mismo evitar que compensar.
Dijo Winston Churchill que “la democracia es el peor sis­ tema de gobierno diseñado por el hombre, con excepción de todos los demás”. Pues igual ocurre con el sistema lati- no-germánico: Es el mejor que hasta hoy se conoce para dar seguridad al mercado.
Los notarios y registradores han modernizado e infor- matizado sus oficinas, y la interconexión notarías-regis- tros ha beneficiado el tráfico jurídico, pero deben dar un paso mas para unir esfuerzos y lograr desechar las dudas del gobierno sobre su modelo. Ha llegado la hora del diálogo. Debemos apoyar una ley que proteja y regule la nueva configuración de estas nuevas oficinas nota- riales y registrales.
            













































































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